La pantalla no es un espejo: es un objetivo a destruir. SALA OSCURA es un espacio de colisión sin concesiones donde el cine experimental, el videoarte, la animación visceral y el live cinema se encuentran para reventar la narrativa convencional. No venimos a proyectar imágenes dóciles, sino a rasgar la penumbra a fuerza de fotogramas rabiosos, cinta intervenida, grano analógico y frecuencias visuales que operan como un puñetazo a la retina.
Esto no es un cineclub ni un museo silencioso; es una descarga en tiempo real, un rito de resistencia contra la tiranía del algoritmo y la imagen pulcra de consumo rápido. Entre performances de luz en directo, bucles que arden y animación táctil que chorrea textura, el festival convierte la penumbra en un territorio ocupado por la masa, el ruido y la urgencia de ver distinto.